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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Fusionar dos torneos de béisbol

En el ambiente beisbolístico panameño está revoloteando la idea de algunos innovadores, que creen que ha llegado el momento de fusionar el torneo de béisbol mayor (febrero, marzo y abril) con el del béisbol profesional (un mes), con el objeto de que rinda mejores frutos para la pelota panameña.

Actualmente, los organizadores del béisbol profesional panameño (Probeis) han tenido muchos problemas para montar su torneo y están a la espera de una ayuda económica, aproximadamente 200 mil dólares por parte del gobierno nacional para poder arrancar su torneo en diciembre.

La intención es la de realizar una competición de un mes, en la que más que todo se busca mantener esta incipiente Liga en actividad, que al mismo tiempo mantendría la motivación y el entusiasmo de quienes están soñando con volver a un torneo regular de pelota profesional istmeña.

El compromiso es muy serio, ya que Probeis está inscrita en la Liga Interamericana, que también incluye a las Ligas de Colombia, Nicaragua y el sector mexicano de Veracruz, y ya tienen programado un segundo torneo de sus equipos campeones para febrero del próximo año.

Es decir, una cosa es no poder celebrar el torneo local, pero otra es no poder cumplir con la recién estrenada Liga Interamericana, que también busca un cupo en la Serie del Caribe tras la aceptación de Cuba como un quinto equipo en el torneo.

El cuento es que algunos abanican la idea, principalmente quienes están de alguna manera relacionadas con la pelota rentada panameña, en que ya es necesario hacer un “revolcón” en la pelota nacional y esto podría darse con la fusión de ambos torneos.

Sostienen que el béisbol local, más que todo su sistema de competencia, quedó anacrónico para la época actual y si bien es un torneo que se realiza con mucha expectativa entre las provincias participantes, no genera la calidad necesaria para que sus peloteros sean contratados profesionalmente, por un lado, y que se pueda contar con una muy buena calidad en la pelota local, por el otro.

Una de prueba de lo sustentado es que en los últimos torneos en que se ha participado, salvo en la de los Juegos Bolivarianos, se han utilizados peloteros de las fincas de las organizaciones vinculadas a la Major League Baseball, porque no solo proporcionan el nivel técnico necesario sino porque los otros países están haciendo lo mismo.

El ejemplo más reciente fue el Panamericano Sub-21 realizado en el interior del país a principios de noviembre, en donde el equipo istmeño estuvo plagado de figuras profesionales o de algunos que acaban de ser dejados en libertad.

El detalle está en que es el béisbol local es el que genera el interés de la empresa privada, sobre todo las de telefonía y vendedoras de cervezas, y por ende, se lleva la mayor parte del presupuesto que se genera para actividades deportivas.

Y es que la pelota local, con su llamado regionalismo, es la que genera expectativa, pasión y entusiasmo de los parroquianos y no la pelota rentada.

Otro ejemplo en esta dirección fue la expectación que se vivió esta temporada en la fase final disputada entre las novenas de Bocas del Toro, campeón regente, y Chiriquí, que al final alzó la Copa.

Si bien el torneo en términos económicos resultó un fiasco, debido a la mala organización de la Federación de Béisbol, la final entre estos dos equipos salvó un grisáceo campeonato 2013.

Pero hay mucho más que tejer en la bendita fusión, porque también habría que pensar dónde se ubicarían a los peloteros que vienen subiendo de categoría, si por un lado la mitad más uno de los seleccionados para un torneo son peloteros profesionales y dejados en libertad, y el otro tercio se compone de lo más granado de la pelota local y de quienes alguna vez estuvieron en la pelota rentada.

Si creemos necesaria la reestructuración de nuestra pelota, porque así como va solo es para consumo interno y más nada.


No obstante, debe pensarse muy bien en los pasos que podrían darse porque a lo mejor lo único que se persigue es favorecer a la pelota profesional, que está un cartelón de SOS muy grande. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Es hora de la rendición de cuentas

La victoria del equipo intermedio de Herrera en el mundial de béisbol de las Pequeñas Ligas, más allá de solo llenarnos de satisfacción y orgullo por el título alcanzado, debe llevar a reflexionar muy seriamente a los dirigentes del deporte panameño, en todas sus dimensiones, sobre lo que está aconteciendo en la actividad deportiva istmeña.

¿No lo ven? Sencillamente que solo dos deportes han estado sacando, de manera constante, la cara por el deporte de Panamá a nivel internacional en los últimos años: el fútbol y el béisbol.

Ambas disciplinas han estado presentes y con sobresaliente notas en las últimas competiciones internacionales, principalmente sus divisiones menores, o como se diría en otro término, en sus respectivas fincas.

Es cierto, debe admitirse que otros deportes diferentes a los mencionados, han logrado llegar a los primeros planos a nivel internacional, pero no han sido constantes, muy pocos.

Y, ¿por qué podría ser esta situación? Definitivamente porque han llevado a cabo un trabajo coordinado, elaborado y constante en sus categorías menores. El béisbol menor o de pequeñas ligas, que agrupa a cientos de equipos por sectores en las diferentes provincias en un programa cuyas directrices emana de los Estados Unidos, lleva muchos años en estos menesteres y, si bien, en algunas ocasiones no se han logrado los objetivos y, los triunfos han sido pocos y no tan resonantes, se han mantenido constantes, lo que ha permitido conservar la esencia de este deporte desde sus raíces.

Hace algunos años, se incorporó al béisbol panameño un programa de categorias menores dirigido por la Confederación Panamericana y la Federación Internacional, con un concepto mucho más abarcador porque las representaciones en los nacionales son provinciales, pero menos profundo que el de Pequeñas Ligas, pero al final, es un programa de alguna manera integral para nuestro pequeño béisbol.

Es decir, podrá no ser tan efectivo que el programa de Pequeñas Ligas, pero mantiene rodando la pelota en los diversos diamantes del país, que es lo que todos queremos, además de que al igual el otro, propende a la masificación, factor importantísimo para lograr la excelencia y el más alto nivel competitivo.

Otro tanto, desde hace algunos años, realiza la Federación Panameña de Fútbol con su programa de categorías menores que, al igual que el béisbol pequeño, nos ha dado gratas noticias y participación en varios campeonatos mundiales, algo que aún no se ha logrado en la categoría mayor, pero este otro cuento que no viene al caso.

Al llegar a este punto, nos preguntamos ¿y qué de los otros deportes? ¿Hasta cuándo se mantendrá el paternalismo de la institución deportiva gubernamental sin obtener resultados razonablemente buenos? ¿Cuándo será el día en que se les exija una rendición de cuentas? o quizás, ¿Cuándo será el día en que los aportes y apoyos económicos de Pandeportes, vayan de la mano con la exigencia de obtener resultados óptimos?

Desde la administración del presidente Martín Torrijos hasta la actual, de Ricardo Martinelli, el apoyo económico a las diferentes federaciones deportivas han sido significativos, pero ¿cuántos de ellos han tenido resultados importantes? A vuelo de pájaron solo se puede mencionar la medalla de oro olimpica de Irving Saladino en Beijing 2008, y la de plata de Alonso Edwards en el mundial de atletismo de Alemania en 2010.

Repetimos, somos conscientes de las victorias que se han logrado, por ejemplo, en Juegos Centroamericanos, otras en Bolivarianos y Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero a decir verdad han sido poquísimas para la inversión millonaria que se ha hecho en términos generales en los últimos diez años.

Es por ello que creemos firmemente que es hora de una rendición de cuentas por parte de las organizaciones deportivas, pero más allá de ello, de la necesidad de que cada una de ellas presente un plan coherente de trabajo en sus respectivas categorías menores. Así, podría valorarse si, en efecto, el dinero que se aporta y que pertenece a todos los panameños, no está siendo tirado a la basura, como creo que hoy muchos ciudadanos piensan.

El hecho no es el de invertir por invertir, como se hace cada año cuando se aporta en la preparación y apoyo de los diversos organismos deportivos nacionales. ¿De que los atletas se lo merecen? De eso no hay la menor duda. Pero ¿merecerán esa ayuda estos dirigentes que aún no sacan un resultado satisfactorio? Honestamente, lo dudo.





viernes, 21 de junio de 2013

"El Caballo" Carlos Lee dijo adiós oficialmente

Carlos Lee por fin dijo oficialmente adiós al béisbol. Su anuncio, el día jueves, llegó dos meses y medio después de haberse iniciado la actividad en la Carpa Grande y en la que su agente no pudo colocarlo para que jugara por lo menos otras dos temporadas, como era su deseo.

Efectivamente, la intención del llamado "Caballo" coclesano era obtener un contrato que lo amarrara a un equipo por lo menos durante los dos próximos años. La idea, como dijo en una oportunidad, era evitar ser objeto de canje a media temporada a una franquicia que no le rendiría ningún tipo de beneficio económico.

Y es que tras 14 años estar involucrado en la Carpa Grande, Lee no solo buscaba estabilidad laboral sino también permanecer en una ciudad en la que no tuviera que pagar mucho dinero por razones de impuestos. Esa fue la razón principal por la que en 2012 vetó su cambio de los Astros Houston a los Dodgers de Los Ángeles y quedó enrolado en la franquicia de los Marlins de Miami.

Según él mismo informó durante la temporada muerta, recibió ofertas de los Yanquis de Nueva York, Indios de Cleveland y de los Orioles de Baltimore, pero aparentemente solo eran por una temporada y, quizás, con un salario mucho más bajo de sus expectativas.

La posibilidad de que fuera utilizado como bateador designado o en la primera base por alguno de los equipos de la Liga Americana eran la mejor opción que tuvo, pero no pudo llegarse a ningún término aceptable para el panameño.

En la situación de Lee, como señalamos, con 14 años en las Mayores, también había un factor importante ha tomar en cuenta: su familia. Es decir, para el ex jonronero de los Medias Blancas de Chicago y otros cuatro equipos, también era fundamental la estabilidad de su familia, no solo en el contexto económico sino también en el emocional. Ahora, como afirmó, tendrá mucho más tiempo para dedicarse a ellos y a sus diversos negocios, principalmente el de la ganadería, tanto en Houston como en Panamá.

"Salgo por la puerta ancha, gracias a Dios", dijo Lee al anunciar su retiro en un espacio radial deportivo.

A lo largo de sus 14 años en las Mayores, Lee logró importantes números, aunque no los suficientes para ser considerado un futuro Hall of Fame de Cooperstown. Bateó para promedio de .285, pegó 358 jonrones, la máxima cantidad para un pelotero panameño, así como anotó 1.125 carreras y empujó 1.363.

La noticia de que Carlos Lee se retiraría era esperada por los panameños desde hace mucho tiempo, pero sentimos que debió hacerse con mucha mayor notoriedad y con mayor solemnidad, digna de un pelotero de su nivel.

martes, 9 de abril de 2013

Las cifras no son halagüeñas


 Las cifras hablan por si sola. Solo el 48% de los atletas que participaron en una final de los Juegos Centroamericanos de San José obtuvieron el triunfo, mientras Panamá ocupaba el cuarto lugar de la competición.

Definitivamente que no son resultados halagadores y, por ello, algunos dirigentes se dan golpes contra el muro en busca de explicaciones, mientras otros aducen que el secreto está en que la inversión que se hizo para estos Juegos, considerados los Juegos Olímpicos de Centroamérica, fue poca. Apenas, 1.2 millones de dólares.

Destacan los que defiende la tesis de la inversión, en que cada medalla de oro panameña tuvo un costo aproximado a los 28.000 dólares, mucho menos si lo comparamos a los 250.000 dólares que invirtió, por ejemplo, Guatemala, que obtuvo la mayor cantidad de preseas doradas en la competición. Es síntesis, en otros países se invirtió mucho más para lograr sus objetivos.

Realmente que las cifras no dejan mentir el hecho de que, efectivamente, los demás países centroamericanos hicieron una inversión mucho mayor para obtener sus resultados. Pero, a nuestro parecer este no es el hecho importante a tomar en cuenta.

El hecho intríseco es que en Panamá sí se invierte en materia deportiva, pero sin ningún tipo de planificación y objetivos a largo plazo.

Anualmente, las inversiones que realizan los diferentes municipios en el país, principalmente el de la Capital, para promover sus actividades deportivas, el Ministerio de Educación y Pandeportes para realizar los Juegos Deportivos Escolares y Colegiales (Codicader), así como la propia institución deportiva en forma independiente, no son poca cosa.

Pero, repetimos, a nuestro entender sin una buena planificación y sin objetivos específicos.

Lo que indica que por más que se invierta en el deporte, como se hace en estos momentos, sería botar el dinero.

Como diría el recordado Sancho o Don Quijote: "Allí está el toque".

Cabría preguntar si en la dirección técnica del Instituto de Deportes existe un plan de acción para cubrir, por lo menos, los cinco años de esta administración en materia deportiva. Estoy convencido de que no existe, si tomamos en cuenta que la institución ha contado con cinco directores generales en menos de tres años de funcionamiento.

Al final, nuestro panorama deportivo no va a cambiar, si se mantiene la misma tónica de siempre, en que realmente no existe un plan a corto, mediano o largo plazo como se hace en otros países, con un programa que abarque el ciclo olímpico y que además incluya un presupuesto, con el objeto de no estar obligados a salir corriendo a cada momento para buscar partidas extraordinarias.

Esa planificación, además del deporte de alta competición, también debe tomar en cuenta la masificación deportiva que se encuentra cautiva en los centros educativos. Las escuelas y colegios son los centros ideales para buscar esa masificación, promoviendo, por ejemplo, deportes poco populares, como las pesas, el patinaje, el tiro con arco, la lucha olímpica y el hockey sobre césped.

Si realmente queremos mejorar nuestras representaciones, el desarrollo deportivo del país, necesariamente tenemos que empezar desde el principio y eso indica que hay que hacerlo desde las bases.

Es decir, la institución deportiva hace un trabajo desde las bases al igual que las organizaciones deportivas, aunando esfuerzos ambos para sacar un producto con mejor acabado que el que se produce en la actualidad. Lo único es que, como dije anteriormente, Pandeportes lo haría con un prisma mucho más amplio que las Asociaciones y Federaciones.

Al final de ese esfuerzo, debe salir el atleta de alto rendimiento, que debe estar listo para competencias de máximo nivel.

Seguirlo haciendo como hasta ahora, es mantenerse en un círculo vicioso que nos llevará a repetir los fracasos que han tenido últimamente el béisbol, en el campeonato mundial y en la eliminatoria del Clásico; el fúbol, en el premundial sub-20; la lucha, en el reciente Panamericano; y el propio deporte panameño en los pasados Juegos Centroamericanos.

martes, 31 de agosto de 2010

Una esperada decisión

La afirmación del presidente panameño, Ricardo Martinelli, de reconocer como únicas autoridades deportivas del Comité Olímpico de Panamá (COP) a quienes reconoce el Comité Olímpico Internacional (COI) y las organizaciones internacionales, es decir al grupo que lidera el Ing. Miguel Sanchiz, no es una acción premeditada del gobernante para realizar los Juegos Bolivarianos de 2013 a cualquier costo, sino es un hecho de justicia y de total razonamiento.

A Sanchiz y a los miembros de su comité ejecutivo no solo lo reconoce el COI y demás organismos internacionales deportivos sino también las leyes nacionales, si observamos el Capítulo V de la Ley 50, que rige el deporte panameño en todas sus instancias. En el mismo se destaca que “las leyes panameñas reconocerán al Comité Olímpico Nacional que reconozca el Comité Olímpico Internacional” y este reconocimiento será suficiente para que no haya objeción para su inmediata inscripción en el Registro Público. Palabras más, palabras menos.

El hecho está en que por muchos años a quienes se les ha confiado la tarea de manejar los destinos de la entidad gubernamental deportiva, ayer conocida como INCUDE e INDE y hoy Pandeportes, su yo interno los ha traicionó y buscaron la manera de “desaparecer”, y esto hay que leerlo de manera literal, a quienes estaban al frente del ente deportivo olímpico, sin entender que su misión nunca ha sido esa sino atender los asuntos inherentes a la institución que encabezaban y caminar de la mano del COP, para lograr representaciones dignas e importantes en los eventos que así lo determinen.

Es cierto, no a todos los directores del ente deportivo gubernamental podemos marcarlos con el mismo crayón, pero hubo dos en administraciones pasadas que se hubieran quitado una uña de uno de sus dedos meñiques, con tal de que hubieran sido designados de a dedo, claro está, para estar al frente del Comité Olímpico panameño.

Esta situación, en la que algunos directores de Pandeportes confundieron sus roles, permitió cierto relajamiento en el manejo de la administración deportiva, y trajo como resultado que algunas personas, envestidos en el rol de dirigentes, quisieran tomar el control del Comité Olímpico Nacional.

Bueno, es cierto que algunos permitieron cierto relajamiento, pero otros encabezaron la cruzada y hasta subvencionaron a algunos de estos seudos dirigentes, para que se tomaran el poder a sangre y fuego.

De allí nace la Ley 50, de diciembre de 2007, tras un compromiso que se vio obligado a adquirir el presidente de entonces, Martín Torrijos, cuando sus aláteres intervinieron flagrantemente en los asuntos internos del COP y el Comité Olímpico Internacional lo suspende y de paso toda participación en eventos deportivos regionales y juegos olímpicos.

Porque hay que entender que quiénes manejan el universo deportivo no son los gobiernos sino las organizaciones internacionales, encabezados por el Comité Olímpico Internacional y eso lo entienden todos, incluyendo el presidente estadounidense Barak Obama, quien encabezó infructuosamente una delegación para que Chicago fuera escogida la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

De allí que el presidente Martinelli no ha hecho otra cosa que actuar con la razón y reconocer que el Comité Olímpico de Panamá es, efectivamente, uno solo y que este por lo menos hasta el 2012 tendrá al frente al ingeniero Miguel Sanchiz.

Quienes deseen confrontar esta verdad podrán hacerlo dentro de dos años, cuando el COP abrirá nuevamente su periodo de elecciones y en los que participarán todos los delegados legalmente reconocidos, por cierto, de ninguna manera quienes hoy han despotricado contra las autoridades olímpicas nacionales e internacionales, y quienes merecen una sanción ejemplar por violentar todas las reglamentaciones existentes en la Carta Olímpica.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Un proyecto ambicioso y abarcador

La comisión técnica del Comité Olímpico de Panamá (COP) presentó en una conferencia de prensa, el plan técnico que desarrollarán en conjunto con las federaciones deportivas que asistirán a los Juegos Deportivos de Mayagüez 2010, con el objeto de cumplir un ambicioso y abarcador proyecto con miras a la competencia regional.

El plan, llamado “Proyecto Mayagüez 2010”, fue elaborado por el profesor Pedro Aguilar y un grupo de colaboradores, con la intención de acabar de una vez por todas con las improvisaciones en los planes de entrenamientos de quienes deben ir en óptimas condiciones a una competencia de alto rendimiento.

Según explicó Aguilar, la idea no es solo observar el plan de entrenamiento del equipo de boliche, que desmejora su rendimiento tras completar las primeras pruebas en las competencias a las que han asistido, sino también al seguimiento técnico-científico que se les debe dar a los deportistas que irán a Mayagüez, incluyendo aquellos de alto rendimiento.

A nuestro parecer la preocupación es válida y oportuna, y no solamente por el hecho de “echarle” una mano a quienes son los responsables directos del trabajo de los atletas, como lo son los entrenadores, sino también porque muchos de ellos, y lo digo con mucho respeto, adolecen de una preparación académica y técnica al nivel que necesitan los atletas panameños.

Algunos han adquirido sus conocimientos de manera empírica y otros, que si han logrado sus conocimientos a través de estudios y experiencia, es posible que no estén actualizados por diversos motivos.

Ahora bien. También es posible que el profesor Aguilar y sus colaboradores no estén conscientes de algún detalle particular en una disciplina u otra, y ese compartir de conocimientos y experiencias también les serviría a ellos porque siempre en este tipo de intercambios se obtiene algún aprendizaje.

El “Proyecto Mayagüez 2010”, que con tanto fervor han trabajado los técnicos del Comité Olímpico de Panamá, debiera servir para unificar los criterios que en esta materia existe en el deporte nuestro. Estoy convencido de que este documento, de unas 30 páginas, no está escrito en piedra y mucho menos está completo, y es por ello de que la participación de los entrenadores de las diversas disciplinas deportivas será de mucho provecho.

He dejado para los últimos comentarios al Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes), cuyos directivos están empeñados en seguir adelante su propio “plan de entrenamiento”, en sus terrenos y bajos sus propias premisas, principalmente y aquí deseo parafrasear al señor presidente, Ricardo Martinelli, cuando dijo “Quien pone la plata, pone al técnico”.

Nosotros estuvimos presentes en la reunión entre la comisión técnica del COP y los miembros de la Dirección Técnica de Pandeportes hace un par de semanas, y en el poco intercambio de opiniones que hubo sobre los aspectos técnicos, el mismo fue iniciado, documentado y sustentado por el profesor Aguilar. Es decir, que la contraparte casi fue un mero espectador y aunque en algunas ocasiones afirmaron tener su propia documentación, jamás la presentaron.

Ahora, la idea al mencionar este hecho no es para criticar esta acción, porque es muy posible que sencillamente no quisieron mostrar sus cartas en esa oportunidad, sino para llamar la atención, y esto sí es criticable, de que nuca más hicieron gestiones para volver a reunirse con sus pares. La impresión mostrada es que ellos se bastan por sí solo y eso realmente no es así, aun si lo “sustentan” los amanuenses citadinos que nunca han hecho nada por el deporte panameño.

Pandeportes tiene un equipo de trabajo, tanto administrativa como técnicamente, relativamente nuevo, donde el ímpetu y el deseo de demostrar cuán preparados están para llevar adelante el proyecto solicitado por el señor Martinelli, son su mayor carta de presentación. Y esto me parece muy bien, pero si le añadieran a estas características el deseo de aprender de quiénes más conocen de la materia, tendrían un espectro del deporte panameño más amplio y su tarea fuera mucho más fructífera y efectiva. Ese es el camino correcto.

lunes, 24 de mayo de 2010

Una actitud que no aportará al deporte panameño

El Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) ha anunciado su intención de concentrar a los atletas que participarán en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, Puerto Rico.

Su intención, han señalado, es la de preparar a los atletas en forma metódica y científica para lograr óptimos resultados, y para ello pondrán a su disposición el Centro de Medicina Deportiva y el Centro de Alto Rendimiento.

La acción de primer momento es digna de aplaudir, ya que la competencia en Mayagüez será mucho más difícil que las tres últimas (Bolivarianos, Sudamericanos, Centroamericanos) a la que han tenido que hacerle frente los atletas panameños, por lo que estos tendrán que estar muy bien preparados.

Sin embargo, Pandeportes está adquiriendo una responsabilidad que por reglamentación no le compete, y lo lamentable es que quienes están al frente de la institución están conscientes de ello.

Esta labor y todo lo que concierne a la participación panameña en juegos regionales y olímpicos es del Comité Olímpico Nacional, a quienes no sabemos si por desconocimiento o sencillamente capricho, la institución gubernamental deportiva nunca le ha querido reconocer su papel.

Ambas organizaciones tienen su espacio demarcado tanto en las leyes como en su accionar cotidiano y para nada se plantean conflictos de intereses. No obstante, a lo largo de la historia de la institución deportiva, sus directores han querido manejar los destinos del Comité Olímpico con la excusa, primero, de que está controlada por un grupo de dirigentes que no cuentan con su gracia y, segundo, de que es el Estado quien entrega el dinero para las distintas competencias regionales, por lo tanto, debieran tener voz y voto a la hora de decidir.

Sin entender que el COP es una entidad que se enmarca dentro de las reglamentaciones del Comité Olímpico Internacional y de los otros organismos internacionales a los que está afiliado y así se reconoce en la Ley 50 que sobre la materia se promulgó en Panamá hace algunos años.

Pero esto no es suficiente. Los directivos siguen empecinados en no reconocer la autoridad del Comité Olímpico de Panamá y para ello apadrinan la actitud irreverente e indisciplinada de algunas federaciones deportivas, que desean mantener el caos en el deporte panameño.

Sin entender, que lo acontecido antes y durante los Juegos Centroamericanos celebrados en Panamá, fue algo totalmente excepcional, en que la dirigencia olímpica quizás navegó con bandera de tonto para no perjudicar un espectáculo que a todo el país le hacía bien.

Pero, las cosas han cambiado totalmente. Es el COP la entidad que escoge y decide, en última instancia, qué deportes y qué atletas son los que participarán en una competencia regional o juegos olímpicos, así no le guste al gobierno o a algunos de sus representantes.

Lo lamentable de todo esto, es que la actitud poco inteligente de Pandeportes podría acarrearnos problemas como hace algunos años, cuando el COI suspendió a Panamá por una marcada ingerencia del gobierno en los asuntos internos del COP.